Resonancias de una
película que me llevó a encontrarme con dos sentimientos muy fuertes, por un
lado la tristeza por tanta guerra y lucha de poder, la tristeza de tanto dolor,
tanta muerte. Y por el otro lado con el sentimiento de admiración por lo que el
corazón es capaz de lograr, por la esencia que nos caracteriza, por la gran
capacidad de autocontrol que podríamos tener si la supiéramos usar bien, por el
valor de la confianza, la voluntad y sobretodo el otro, la vida. El valor del
encuentro, valorando sus costumbres, su cultura. El valor de la naturaleza, que
tiene todo lo que necesitamos para vivir…
Me quedé más
enganchada con como esta película describe de forma casi exacta el mundo en el
que vivimos hoy en día.
Avatar… matar sin límite…
Un mundo donde
predomina la lucha de poder, un mundo donde muchos tienen la necesidad de
mostrarse superior.
Un mundo donde la
mayoría tiene miedo a lo desconocido.
Un mundo donde los
que tienen el supuesto poder se rigen por sus intereses, sustentados en la teoría
y en sus pensamientos.
Un mundo donde el
poder es superior a la vida, un mundo donde si es necesarios matar para lograr
un objetivo, se hará.
Un mundo donde se
cree que todo puede ser destruido.
Un mundo donde no hay
tiempo para aprender, un mundo de lo inmediato.
Un mundo donde son
pocos los que se ponen en el lugar del
otro, son pocos los que están dispuestos a sentir, son pocos los que buscan la
verdad, son pocos los que aceptan que no son dueños de la vida.
Un mundo donde se
busca ganar solo, competir contra otro y no ser parte y lograr que todos
ganemos.
Un mundo de guerra
constante, donde el que no le encuentra sentido a este estilo queda excluido.
Un mundo donde las
personas son usadas hasta que dejan de servir…
TT. 7-1-2013
Releo lo que escribí
anoche y me doy cuenta que predominó el sentimiento negativo. Y me pregunto por
qué. La primer respuesta es que lo positivo esta buenísimo, pero hoy tengo que
trabajar sobre lo negativo, hoy mi deseo es convertir lo negativo en positivo,
hoy yo me encuentro con muchas contradicciones y dudas, me encuentro en
momentos actuando como si no me importasen los avatars…
Pero vuelvo a lo
positivo a ese sentimiento de admiración y permanezco en la capacidad de…
En ese lugar donde
muchas veces no confío poder alcanzar… me doy cuenta todo lo que los hombres
tenemos todavía por aprender, todo lo que seriamos capaces de lograr si
confiáramos un poquito más en ese ser superior que todo lo creó. Y que a cada
uno le dio sus dones, solo es cuestión de reconocerlos y ponerlos al servicio.
Vuelvo al poder del
corazón, el poder de la conexión. La esencia, la energía que sale de uno y se
conecta con la de un otro.
Vuelvo al valor de la
Vida. “yo soy porque nosotros somos”, no somos seres individuales, convivimos
con otros y eso si lo sabemos apreciar es un gran regalo.
Vuelvo al querer
aprender, aprender de verdad, caminar un proceso no siempre es fácil, muchas
veces tropezamos, pero con voluntad y confianza y sobre todo con el deseo de
querer transitarlo, las fuerzas aparecen, y los aprendizajes entran…
Vuelvo al poder del
universo, de la naturaleza, de la creación, y me sale preguntarme por qué, pero
después reemplazo el por qué por el cómo y me pregunto cómo puedo yo vivir
haciéndome consciente de tanta grandeza, de tanta abundancia, de tanta
sabiduría… me respondo con lo que escribí un párrafo más arriba… empiezo a
confiar en el camino… con la certeza de que todo está dado y solo es cuestión
de escuchar, estar atenta y querer aprender…
En definitiva una
película que me dejo un gran mensaje… quisiera que esto no sea un sueño, anhelo
llegar a esa conexión sin estar durmiendo y que cada despertar sea en este
mundo…
TT. 8-1-2013